Translate

Cómo Ganar Amigos e Influir Sobre Las Personas – Dale Carnegie

Cómo Ganar Amigos e Influir Sobre Las Personas, uno de los primeros escritos de autoayuda, publicado en 1936 por Dale Carnegie, que provocó una gran conmoción convirtiéndose en un Best Sellers, y que aún hoy se encuentra vigente, dentro de las mejores lecturas de este género.
Lee, a continuación, una historia que se encuentra dentro de este estupendo libro, y desde luego que la sugerencia principal es que lo leas completamente. Más abajo encontrarás un enlace para que lo leas en línea o si lo prefieres puedes descargarlo y hacerlo parte de tu biblioteca familiar. También te dejo el audio libro.



Cómo Ganar Amigos e Influir Sobre Las Personas, Dale Carnegie, frangmento:
¿Conoce usted a alguien a quien desearía modificar, regular, y mejorar? ¡Bien! Espléndido. Yo estoy en su favor. Pero, ¿por qué no empezar por usted mismo? Desde un punto de vista puramente egoísta, eso es mucho más provechoso que tratar de mejorar a los demás. Sí, y mucho menos peligroso.
"No te quejes de la nieve en el techo del vecino -sentenció Confucio- cuando también cubre el umbral de tu casa."
Cualquier tonto puede criticar, censurar y quejarse, y casi todos los tontos lo hacen. Pero se necesita carácter y dominio de sí mismo para ser comprensivo y capaz de perdonar.
Bob Hoover, famoso piloto de pruebas y actor frecuente en espectáculos de aviación, volvía una vez a su casa en Los Ángeles de uno de estos espectáculos que se había realizado en San Diego. Tal como se describió el accidente en la revista Operaciones de Vuelo, a cien metros de altura los dos motores se apagaron súbitamente. Gracias a su habilidad, Hoover logró aterrizar, pero el avión quedó seriamente dañado, pese a que ninguno de sus ocupantes resultó herido.
Lo primero que hizo Hoover después del aterrizaje de emergencia fue inspeccionar el tanque de combustible. Tal como lo sospechaba, el viejo avión a hélice, reliquia de la Segunda Guerra Mundial, había sido cargado con combustible de jet, en lugar de la gasolina común que consumía.
Al volver al aeropuerto, pidió ver al mecánico que se había ocupado del avión. El joven estaba aterrorizado por su error. Le corrían las lágrimas por las mejillas al ver acercarse a Hoover. Su equivocación había provocado la pérdida de un avión muy costoso, y podría haber causado la pérdida de tres vidas.
Es fácil imaginar la ira de Hoover. Es posible suponer la tormenta verbal que podía provocar semejante descuido en este preciso y soberbio piloto. Pero Hoover no le reprochó nada; ni siquiera lo criticó. En lugar de eso, puso su brazo sobre los hombros del muchacho y le dijo:
-Para demostrarle que estoy seguro de que nunca volverá a hacerlo, quiero que mañana se ocupe de mi F-51.
En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad. "Saberlo todo es perdonarlo todo." Una de las principales enseñanzas de uno de los libros de la vida más antiguos, nos dice que "El mismo Dios, no se propone juzgar al hombre hasta el fin de sus días". Entonces, ¿por qué hemos de juzgarlo nosotros?




Click Aquí Para Leer o Descargar PDF de: Cómo Ganar Amigos e Influir Sobre Las Personas de Dale Carnegie.







Transformando Fracasos en Victorias – Escrito por Dr. John C. Maxwell

Para transformar los fracaso en victorias, los triunfadores están siempre dispuestos a avanzar sin importar lo que ocurra. Y eso es posible porque no olvidan que los fracasos no los convierten en personas fracasadas. Nadie toma los errores como cosa personal. Esa es la forma para que tu no te consideres un fracasado.
Continuando con el tema de tener una nueva perspectiva de lo que es el fracaso, ahora quiero compartir contigo siete habilidades que tienen los triunfadores y que los capacitan para no dejarse vencer por los errores que cometen, sino que los hacen seguir hacia adelante transformando fracasos en victorias.
1. Los triunfadores rechazan el fracaso:
El escritor James Allen dice:
"Una persona es literalmente lo que piensa, su carácter es la suma de todo su pensamiento”.
Esta es la razón de por qué es tan importante pensar en la forma correcta.
La gente que no se rinde, se mantiene probando, porque no basa su autoestima en lo que realiza. En lugar de eso, tienen una autoimagen basada en lo interior. En lugar de decir: “Soy un fracasado”, dicen: ¡Fallé esta vez!, o ¡cometí un error!
El psicólogo Martin E. Seligman cree que cuando fallamos tenemos dos opciones: Podemos interiorizar o exteriorizar nuestro fracaso. Dice que:
Cuando la gente falla y se culpa es porque tiene un pobre concepto de sí misma, cree que no vale nada, que no tiene talento, que nadie la quiere. Pero la gente que culpa a factores externos no pierde su autoestima cuando la golpean hechos negativos”.
Para mantener la perspectiva correcta, asume la responsabilidad por tus actos, pero no tomes tus fracasos como cosa personal.
2. Los triunfadores ven el fracaso como algo temporal:
Para la gente que personaliza los fracasos, los problemas son como un hueco que los está succionando permanentemente. Pero los triunfadores ven las cosas como algo temporal.
Por ejemplo, tomemos el caso del presidente Harry S. Truman. En 1922 tenía treinta y ocho años, estaba lleno de deudas y no tenía trabajo. En 1945, era el líder más poderoso del mundo libre, ocupando la oficina más importante sobre la faz de la tierra. Si hubiese visto su fracaso como algo permanente, se habría quedado donde estaba y jamás habría podido mantenerse probando y creyendo en su potencial.
3. Los triunfadores ven los fracasos como acontecimientos aislados:
En cierta ocasión, el escritor Leo Buscaglia hizo referencia a su admiración por la experta en cocina Julie Child:
Me gusta su actitud. Dice: –Esta noche vamos a hacer un suflé–. Y con un golpe por aquí, un batido por allá y una serie de aparatos que deja caer al piso hace todas esas cosas maravillosamente humanas. Luego toma el suflé y lo mete en el horno y conversa con usted por unos momentos. Finalmente, dice: –¡En un minuto estará listo!–. Pero cuando abre el horno, el suflé está delgado como un panqué. ¿Pero se desespera por eso y rompe en llanto? ¡No! Sonríe, y dice:
Bueno, no se puede ganar siempre, así es que ¡buen provecho!–”.
Cuando los triunfadores fallan, ven el fracaso como algo temporal, no como un mal para toda la vida. No es una cosa personal. Si quieres triunfar, no permitas que un incidente aislado afecte la opinión que tienes de ti mismo.
4. Los triunfadores son realistas en lo que esperan:
Mientras más grande sea la hazaña que quieras alcanzar, mayor será la preparación mental que necesites para vencer los obstáculos y perseverar en el largo camino que tienes por delante. Si quieres dar un paseo por la manzana donde vives, lo más seguro es que no esperarás encontrarte con problemas. Pero bien distinto sería si lo que te propones es ¡escalar el Monte Everest! Esto exige tiempo, esfuerzo y capacidad para vencer los contratiempos.
Tienes que enfrentarte cada día con expectativas razonables y no dejarte abatir cuando las cosas no salgan como quieres. Ilustra bien este punto algo que ocurrió en el juego que inauguró la temporada de béisbol en el año 1954. El juego era entre los Bravos de Milwaukee y los Rojos de Cincinnati. Por cada equipo hacía su debut en grandes ligas un novato.
El novato que jugaba por los Rojos impulsó cuatro dobles y ayudó a su equipo a ganar por nueve carreras a ocho. El novato de los Bravos quedó cero por cinco. El jugador de los Rojos era Jim Greengrass, un nombre que quizás no hayas vuelto a escuchar. El otro nombre, del jugador que no logró nada en aquel juego, posiblemente te resulte más familiar. Se trata de Hank Aaron, quien llegó a ser el mejor “jonronero” en la historia del béisbol.
Si las expectativas de Aaron en aquel primer juego hubiesen sido exageradas, quién sabe qué habría sido de él como beisbolista. A lo mejor habría dejado de jugar. Sin duda que su actuación de aquel día no le produjo ninguna satisfacción, pero él no pensó que había fracasado. Había trabajado muy duro durante mucho tiempo. No se daría por derrotado fácilmente.


5. Los vencedores se concentran en lo que pueden hacer:
Otra manera en que los vencedores evitan personalizar sus fracasos es poniendo su atención en sus capacidades. Bob Butera, ex presidente del equipo de jockey “Los Diablos” de New Jersey, respondió así a una pregunta que le hicieron sobre qué es lo que hace a un vencedor:
Lo que distingue a un vencedor de un perdedor es que el vencedor se concentra todo el tiempo en lo que puede hacer, no en lo que no puede hacer. Si un jugador es bueno para tirar a la portería del equipo rival, pero no es bueno para desplazarse por la cancha, le decimos que se concentre en tirar, tirar, tirar, a la portería y nunca en que un rival pueda ganarle en el patinaje. La idea es que siempre piense en sus triunfos”.
Si una debilidad es cuestión de carácter, hay que prestarle mucha atención. Concéntrate en eso hasta que lo superes; lo mejor para transformar los fracasos en victorias es desarrollar y maximizar las capacidades personales.
6. Los triunfadores varían las estrategias:
En The Psychology of Achievement, Brian Tracy escribe acerca de cuatro millonarios que hicieron su fortuna a los treinta y cinco años de edad. Invirtieron en un promedio de diecisiete negocios antes de dar con el que los llevaría a la cima. Se mantuvieron probando y buscando hasta que encontraron algo que sí funcionó.
Los triunfadores son proclives a variar sus estrategias. Esto es importante en cada esfera de la vida, y no en la de los negocios solamente. Por ejemplo, si eres fanático de las competencias atléticas sin duda disfrutarás viendo a los atletas compitiendo en la prueba de salto de altura. Siempre me asombra las alturas alcanzadas por hombres y mujeres en esta prueba. Lo que es realmente interesante es que en la década de los 60, esta disciplina sufrió un cambio radical de técnica que permitió a los atletas superar viejas marcas y establecer nuevas pero mucho más ambiciosas.
La persona responsable para tales cambios fue Dick Fosbury. Mientras los atletas de salto de altura anteriores usaban el método de abalanzarse sobre la barra de frente, con un brazo y una pierna adelante, Fosbury desarrolló una técnica que lo lanzaba de espaldas sobre la barra. Se le llamó la caída Fosbury.
Desarrollar una nueva técnica para el salto de altura era una cosa. Pero hacer que fuera aceptada por los demás era otra. Fosbury recuerda:
Se me dijo una y otra vez que no tendría éxito, que no sería competitiva y que sencillamente la técnica no funcionaría. Y todo lo que yo hacía era sonreír y decir: 'Ya lo veremos'”.
Y la gente lo vio. En 1968, Fosbury ganó la medalla de oro en los juegos olímpicos de México, superando la marca olímpica anterior y estableciendo una nueva marca mundial. Desde entonces, casi todos los grandes saltadores del mundo usan su técnica. Para lograr sus metas, Fosbury cambió su estrategia para el salto de altura y con ello no permitió que la gente se refiriera a él como un fracasado.
7. Los triunfadores siempre insisten:
Todos los triunfadores tienen en común la habilidad de insistir después de un error, falta, o fracaso. La psicóloga Simone Caruthers dice:
La vida es una serie de resultados. A veces el resultado es lo que quieres. ¡Grandioso! Piensa en lo que hiciste bien. A veces el resultado es lo que no querías. ¡Grandioso! Piensa en lo que hiciste y que no volverás a hacer”.
Esa es la clave para que siempre lo intentes nuevamente.